Los minutos pasan con una lentitud pasmosa. Enciendo la televisión, y sigue el partido de baloncesto más largo de la historia, o el más lento.
El lexatín no sabe a tranquilidad.
Justifico la necesidad de dormir, al menos un par de horas.
Pero los minutos se mueven con la cadencia de unos lentos sesenta segundos... uno tras otro.
Buenas noches, tristeza.
Las tres treinta.
Otra noche más.
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E. Hooper |
2 comentarios:
El lexatin no sabe a tranquilidad..
me parece sublime la frase!
saludos
Gracias Pirata por tus palabras... Y por pasarte.
Miguel
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