lunes, 22 de febrero de 2010

Jaime Sabines (Me dueles)


(Francis Bacon. Cabeza VI)


Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
(Jaime Sabines)

9 comentarios:

Anónimo dijo...

....miénteme, pero dime que me quieres,
que aún sabiendo que es mentira,
evitarás la muerte
que produce una ilusión vencida.
Y, si al mentirme, un beso se te escapa,
con los ojos cerrados lo recibo,
que prefiero esta muerte a ese olvido,
porque para mí es más funesto
vivir sin tí que morir contigo.
Gracias por tu poema...

Tesa dijo...

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
(Jaime Sabines)

Miguel dijo...

Gracias a ti, Anónimo, por pasar.

Veo Tesa, que no te gusta nada Sabines.
Un beso

Penélope dijo...

La foto, horrible. El poema, desgarrador pero precioso e inmenso.
Soy breve, lo se.

Miguel dijo...

Es que F. Bacon es demasiado desgarrador, Penélope.
Creía que era lo apropiado para un poema tan desgarrador.
Un beso

Anónimo dijo...

No se me puede olvidar esa imagen de Bacon, he de decir que salí con el corazón un poco encogido cuando vi la exposición... al igual que al leer las palabras de Sabines.
Un beso enorme.
LATIERRA

Pepe del Montgó dijo...

A mi me parece que es una de las entradas donde el poema y tú están mejor ilustradas con una obra de arte.

Miguel dijo...

Me quedé sin ver la exposición, Tierra... pero no deja de impresionarme Bacon. Besazos.

¿Sabes Pepe? No puedo estar más de acuerdo con tu comentario.
Un abrazo.

cris dijo...

estar en sus manos....querer vivir.se podrá?