Mostrando entradas con la etiqueta yo un poco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo un poco. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de febrero de 2012

Mañanas raras



Pastosa la boca; difícil vomitar palabras.
La mente va lenta, despierda despacio.

Mastico los pensamientos de la noche en blanco; los rumio hasta que se forma una bola enorme que tengo que expulsar. Un trago de café. Uno más. No sumo las tazas que me he tomado; supongo que si fueran piezas de fruta cumpliría los estándares que nos venden las campañas gubernamentales.
Se junta el café con la bola. Mastico de nuevo. Imágenes inventadas en mi mente. Construyo historias que forman otras. Evolucionan haciendo uso de mis recuerdos y transforman mi imaginación en un entramado complejo simulando las historias de Jane Austen.
Miro sin ver, veo lo que no quiero saber. No sé lo que quiero ver.
Amaceció el viernes por la noche, y mi cabeza ha logrado transcenderme. Es un órgano independiente de conocimiento que hace tiempo que no manejo. Ha decidido por su cuenta llevar al límite el resto del cuerpo.
Un solitario juego en el que vencer no es ganar. 
Quiere saber cual es el límite del cuerpo humano. Quiere descubrir si la falta de sueño produce monstruos.
Yo le interrumpo; le digo que no hace falta, que yo me invento los monstruos que quiera. Ni siquiera eso; hay monstruos que están ya en mis recuerdos y que son la esencia de lo maligno.
Da igual. Me quiere hundir. 
Pero recuerda, mi querida mente; no caeré solo. Tú caerás conmigo.
En fin... un día raro.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Mi paseo


(tormenta de nieve- Turner)

Paseo por mis mundos;
descubro esquinas que antes se ocultaban en mis miedos.
Aparecen miedos en las avenidas anchas,
mientras los nubarrones amenazan tormentas,
y olor a tierra mojada.
Aparecen nuevos colores, con el arco iris lleno
de matices prohibidos hasta ahora.
Ando temeroso... La libertad se ha adueñado
de mi, y me llena de dudas.
El sendero está lleno de zanjas por descubrir.
El paso ahora ya no es seguro, y, sin embargo,
no cambiaría este paso vacilante por nada.

lunes, 24 de mayo de 2010

Frente al mar


(Gehard Richter- Mar)

Esta mañana contemplaba absorto, una y otra vez, el video de una amiga que, durante 18 segundos dejaba grabado el sonido del mar, junto con el oleaje azul que llegaba sereno a una playa, que supongo del sur.

Me mojo los labios con la lengua y tengo la sensación al remojarlos, que se encuentran secos por la brisa y salados por el mar.

Los de costa adentro echamos de menos ese sonido; el viento del sur, incluso el de levante, con la condición de estar cerca y sentir que, si queremos escapar de nuestros propios pensamientos, sólo hay que acercarse a la orilla y mirar al fondo; y, cómo un milagro que sólo tenemos en la costa, los pensamientos se ocultan tras las olas.

A veces, mi hija me pregunta, cuando me ve contemplar el mar de esta manera, serio, distante, qué pienso… “nada” le digo; y aunque sé que ella no lo entiende, llegará el momento en el que deseará pensar lo mismo que yo frente al mar.

jueves, 20 de mayo de 2010

Viajando


Rhapsody in Blue

Cerraba los ojos y me imaginaba por esas calles interminables, en apariencia estrechas, con edificios que llegaban al cielo; me imaginaba pequeño entre tanto gigantismo arquitectónico. Pero me imaginaba feliz. Era mi ciudad desde que, siendo un pequeño adolescente, viajaba por sus calles paseando con música de Gershwin y mirando con la mirada de Allen. Me sentaba en aquel cine de sesión continua, con columnas en el medio del patio de butacas, viendo películas de tres en tres, (y "de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete") y soñaba despierto con aquella ciudad.
Sus bancos, sus luces nocturnas, esos restaurantes que sólo me imaginaba que pudieran existir allí.
Hoy sigo viendo aquella ciudad con ojos de soñador... imagino el vaho saliendo de sus tapas de alcantarillas, con mis manos cogiendo con fervor una taza de café para llevar. Miro las ofertas de viajes... cuatro días, alojamiento y desayuno...tasas...
entro en la agencia de viajes; buenas, buenas, que quiero ir allí. Cuando ya está el viaje en marcha, la tarjeta pendiente de hacer bien su labor, me entra la sensación de que el sueño sigue manteniéndome feliz de ir. Y que si voy no habrá vuelta atrás...
Me encanta imaginarme en un banco de Central Park, mientras espero que Allen pase a mi lado con una bolsa de papel de la compra con un crucifijo dentro, y mascullando rezos en latín, intentando llegar a la verdad de la existencia de dios.

lunes, 23 de marzo de 2009

Zapato solitario



(Imagen tomada desde mi móvil en una mañana de domingo en algún lugar de Madrid; siento la mala calidad de la foto)

Nunca he sentido demasiada empatía con las cosas; bueno, quizá sí; algunas cosas que relaciono con momentos de mi vida, que son efectos determinantes para recordar situaciones, hechos en mi vida que han significado algo.
Aquel coche dónde hice el amor la primera vez, y que tuve que abandonar en el desguace, después de denunciarme por abuso de kilómetros; aquel tocadiscos dónde escuché la canción.
Pero no suelo pensar en las cosas como algo animado que me mira, que me hace ver algo que me está pasando.
El pasado domingo, paseando, andando, vi un zapato. Sí, el de la foto. Recordé una película que había visto hacía apenas unos días, en la que la protagonista hacia fotos al calzado abandonado; y qué curioso, siempre era uno; nunca se abandonaba la pareja de zapatos, de botas. Sólo quedaba uno.
Sonreí; me resultó gracioso pensar en la película, delante de aquel zapato, y le hice una foto. Mi primera foto de un zapato.
Mientras me sonreía pensando en esa foto, en ese momento, me quedé mirando aquel zapato, abandonado al pie de una acera, tumbado, inmóvil.
Y fue en ese instante en el que tuve esa sensación; en realidad ese zapato estaba allí esperándome; se me quedó mirando a los ojos; me miró con tristeza infinita, y sonrió con tristeza.
Yo no estoy más solo que tú, me dijo.
Y volvió a cerrar los ojos.

(La película: "buscando un beso a Medianoche")

lunes, 2 de marzo de 2009

Paseo con curvas


(Retablo de amor. Julio Romero de Torres)

Suelo acercarme a ella despacio, cuando se encuentra dormida en el mar de los sueños. Su dormir suena profundo, ausente de las preocupaciones que le asaltan al abrir los ojos.
Me cuesta no ver sus ojos profundos y llenos de inteligencia, y le acaricio con la yema de mis dedos los párpados aún cerrados.
La limitada visión de su cuerpo, visto en la pequeña perspectiva que alcanzan mis miopes ojos desde la almohada, me obliga a levantar la cabeza e instalarla en una de sus curvas desnuda.
Visito con mis manos, que se acompañan de mi mirar, el recorrido que siempre imagino cuando no estoy con ella, y que, ahora, a su lado, velando su sueño, recorro como un ciego que lee la obra maestra que tiene en sus manos y de la que no quiere perderse el más mínimo detalle.
Las curvas de sus caderas son el paso obligado a sus piernas, y estas desembocan en el laberinto de los pies, con las uñas de colores, que me dicen que debo de volver, despacio sobre la piel que deseo.
Manejar despacio mis dedos sobre su piel caliente es disfrutar de un viaje al desconocido mundo de su cuerpo. Nunca voy deprisa cuando viajo por ese sendero, siempre conocido, nunca descubierto en su totalidad. Me paro en el lunar que quiere sobresalir de su piel… le doy vueltas, como dudando si seguir mi paso o quedarme indagando en el por qué de su salida de tacto.
Subo despacio y descubro su otra cadera que baja irremediablemente en dirección al ombligo. Allí alojo mi cabeza mirando de nuevo su cuerpo lleno de curvas.
En los trayectos montañosos nunca me mareo,y mientras mis manos encienden con caricias su cuerpo, pienso en lo fabuloso que es perderme otra vez en este trayecto...

martes, 27 de enero de 2009

Libre te Quiero (Agustín Gª Calvo)



(poema interpretado por Amancio Prada)

LIBRE TE QUIERO

Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
Pero no mía.

Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena,
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza,
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra,
Pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie,
ni tuya siquiera

AGUSTÍN GARCIA CALVO

Hoy me han regalado este poema.
Me ha emocionado redescubrir este texto.
No sé lo libre que soy, pero sólo cuando
soy libre soy más quien quiero ser.

martes, 23 de diciembre de 2008

Feliz Año (El apartamento)



He pensado en unas navidades ideales, y me ha venido a la mente la última escena de "El apartamento". No sé si este es el ideal de fin de año, pero seguro que lo es si se comparte con la persona que amas.
Que el 2009 sea mucho mejor que el 2008. En mi caso, salvo entrar en este mundo y conocer a personas increibles, creo que con poco lo mejoraré.