lunes, 23 de marzo de 2009

Zapato solitario



(Imagen tomada desde mi móvil en una mañana de domingo en algún lugar de Madrid; siento la mala calidad de la foto)

Nunca he sentido demasiada empatía con las cosas; bueno, quizá sí; algunas cosas que relaciono con momentos de mi vida, que son efectos determinantes para recordar situaciones, hechos en mi vida que han significado algo.
Aquel coche dónde hice el amor la primera vez, y que tuve que abandonar en el desguace, después de denunciarme por abuso de kilómetros; aquel tocadiscos dónde escuché la canción.
Pero no suelo pensar en las cosas como algo animado que me mira, que me hace ver algo que me está pasando.
El pasado domingo, paseando, andando, vi un zapato. Sí, el de la foto. Recordé una película que había visto hacía apenas unos días, en la que la protagonista hacia fotos al calzado abandonado; y qué curioso, siempre era uno; nunca se abandonaba la pareja de zapatos, de botas. Sólo quedaba uno.
Sonreí; me resultó gracioso pensar en la película, delante de aquel zapato, y le hice una foto. Mi primera foto de un zapato.
Mientras me sonreía pensando en esa foto, en ese momento, me quedé mirando aquel zapato, abandonado al pie de una acera, tumbado, inmóvil.
Y fue en ese instante en el que tuve esa sensación; en realidad ese zapato estaba allí esperándome; se me quedó mirando a los ojos; me miró con tristeza infinita, y sonrió con tristeza.
Yo no estoy más solo que tú, me dijo.
Y volvió a cerrar los ojos.

(La película: "buscando un beso a Medianoche")

4 comentarios:

La Dama Se Esconde dijo...

Podrías hacer un relato con ese zapato, imaginar quién es / era su dueño, cómo es su vida, porqué se queda atrás ese zapato.

Muy curiosa la historia y la alusión a una película que, de alguna manera, nos hace ver las cosas con otros ojos.

Para mi un objeto tiene cierta vida en función a quien me lo regala, o si está presente en alguna vivencia que por el motivo que sea recuerdo especialmente. Tengo tazas favoritas, cosas de los viajes, libros que adoro, y algunos objetos que van conmigo en cada mudanza y que están siempre ahí. Pero tiene que haber esa conexión personal.

Biquiños

caracola dijo...

¡Hola Imaging!

Si ponemos mucha atención, las cosas que nos rodean, sobre todo, las más apegadas a nosotros, nos dan "bofetadas" de realidades de nosotros mismos.
¡Nos hablan! Si; en un idioma que sólo entendemos nosotros; y nos hacen preguntas que nos cuesta responder.

Precioso tu post. Has conseguido escuchar a un objeto, que estaba abandanado en la calle.

Nos leemos.

Pepe del Montgó dijo...

Si, en el amor también se abandona al otro de uno en uno.

Andrea dijo...

A mi particularmente, la imagen de un zapato abandonado me produce desasosiego, tristeza. Un abrazo.