Definición de remiendo... segunda acepción: "Obra de corta entidad que se hace en reparación de un descalabro parcial."
Orbital. Sad but true.
jueves, 28 de febrero de 2013
viernes, 22 de febrero de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
A 250 Kms
A doscientos cincuenta kilómetros de ti; fuera de tu área de influencia; en el silencio de la noche, en una ciudad de provincias, y tus ruidos siguen sin dejarme dormir.
Los minutos pasan con una lentitud pasmosa. Enciendo la televisión, y sigue el partido de baloncesto más largo de la historia, o el más lento.
El lexatín no sabe a tranquilidad.
Justifico la necesidad de dormir, al menos un par de horas.
Pero los minutos se mueven con la cadencia de unos lentos sesenta segundos... uno tras otro.
Buenas noches, tristeza.
Las tres treinta.
Otra noche más.
Los minutos pasan con una lentitud pasmosa. Enciendo la televisión, y sigue el partido de baloncesto más largo de la historia, o el más lento.
El lexatín no sabe a tranquilidad.
Justifico la necesidad de dormir, al menos un par de horas.
Pero los minutos se mueven con la cadencia de unos lentos sesenta segundos... uno tras otro.
Buenas noches, tristeza.
Las tres treinta.
Otra noche más.
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| E. Hooper |
miércoles, 23 de enero de 2013
The End
Sé que en el fondo, es mejor así.
Cuando no es recíproco.
Cuando la desconfianza y la mentira se apodera de tu mundo.
Te autoengañas; piensas que son imaginaciones tuyas.
Que hay que creer.
El tiempo no cura. Destroza tus propias convicciones.
Ahora toca olvidar.
Pero siempre es más difícil cuando al que le toca olvidar es a ti.
19 días, 500 noches...
No, los sueños rotos no dejan de ser sueños.
Y cuando se rompen como un vaso de duralex, aunque lo recoges y barres una y otra vez,
siempre hay una esquirla que se te incrusta en el alma.
Y es esa la que no te deja dormir por las noches.
A pesar de todo, siempre merece la pena vivir un sueño, aunque sea un instante.
Ahora toca navegar sin rumbo.
Respirar sin que se quiebre con el dolor.
martes, 11 de septiembre de 2012
Another lonely day
Inicio despacio mis pasos de nuevo por el blog.
No sé si llegaré a mañana.
Mañana es un adverbio de tiempo, así que no dispongo de los datos necesarios para saber qué pasará mañana. Es solo un intento por dar, de nuevo, pasos.
Gran canción de Ben Harper.
No sé si llegaré a mañana.
Mañana es un adverbio de tiempo, así que no dispongo de los datos necesarios para saber qué pasará mañana. Es solo un intento por dar, de nuevo, pasos.
Gran canción de Ben Harper.
martes, 21 de febrero de 2012
Mañanas raras
Pastosa la boca; difícil vomitar
palabras.
La mente va lenta, despierda despacio.
Mastico los pensamientos de la noche en blanco; los rumio hasta que se forma una bola enorme que tengo que expulsar. Un trago de café. Uno más. No sumo las tazas que me he tomado; supongo que si fueran piezas de fruta cumpliría los estándares que nos venden las campañas gubernamentales.
Se junta el café con la bola. Mastico de nuevo. Imágenes inventadas en mi mente. Construyo historias que forman otras. Evolucionan haciendo uso de mis recuerdos y transforman mi imaginación en un entramado complejo simulando las historias de Jane Austen.
Miro sin ver, veo lo que no quiero saber. No sé lo que quiero ver.
Amaceció el viernes por la noche, y mi cabeza ha logrado transcenderme. Es un órgano independiente de conocimiento que hace tiempo que no manejo. Ha decidido por su cuenta llevar al límite el resto del cuerpo.
Un solitario juego en el que vencer no es ganar.
Quiere saber cual es el límite del cuerpo humano. Quiere descubrir si la falta de sueño produce monstruos.
Yo le interrumpo; le digo que no hace falta, que yo me invento los monstruos que quiera. Ni siquiera eso; hay monstruos que están ya en mis recuerdos y que son la esencia de lo maligno.
Da igual. Me quiere hundir.
Pero recuerda, mi querida mente; no caeré solo. Tú caerás conmigo.
En fin... un día raro.
La mente va lenta, despierda despacio.
Mastico los pensamientos de la noche en blanco; los rumio hasta que se forma una bola enorme que tengo que expulsar. Un trago de café. Uno más. No sumo las tazas que me he tomado; supongo que si fueran piezas de fruta cumpliría los estándares que nos venden las campañas gubernamentales.
Se junta el café con la bola. Mastico de nuevo. Imágenes inventadas en mi mente. Construyo historias que forman otras. Evolucionan haciendo uso de mis recuerdos y transforman mi imaginación en un entramado complejo simulando las historias de Jane Austen.
Miro sin ver, veo lo que no quiero saber. No sé lo que quiero ver.
Amaceció el viernes por la noche, y mi cabeza ha logrado transcenderme. Es un órgano independiente de conocimiento que hace tiempo que no manejo. Ha decidido por su cuenta llevar al límite el resto del cuerpo.
Un solitario juego en el que vencer no es ganar.
Quiere saber cual es el límite del cuerpo humano. Quiere descubrir si la falta de sueño produce monstruos.
Yo le interrumpo; le digo que no hace falta, que yo me invento los monstruos que quiera. Ni siquiera eso; hay monstruos que están ya en mis recuerdos y que son la esencia de lo maligno.
Da igual. Me quiere hundir.
Pero recuerda, mi querida mente; no caeré solo. Tú caerás conmigo.
En fin... un día raro.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Y me dio la una
(Vettriano / Los siete pecados capitales)
(Pensamientos oscuros leídos en mayo del 2014, pero incluidos en la fecha en la que fueron escritos)La una... la una y cuarto.
La sensación de lejanía, de estar en un mundo que no puedo compartir, me sume en pensamientos que se depositan en el fondo oscuro de mi materia gris.
Amor propio, orgullo, frustración, dudas, desamor, mentiras, traición
... sí; sobre todo mentiras. Es la palabra que aglutina, que liga y da sentido a las otras.
No me cansa mentirme. Una y otra vez. Alguna vez conseguiré llegar a un momento de equilibrio, en el que esas palabras dejen de significar lo que intuyo, lo que sé, y me trasladen al sentimiento puro, al genuino, de cada uno de ellas.
Bastante tengo con aguantarme las ganas de salir corriendo y no parar.
De dejar el libro de mis palabras interiores a medio leer, y quedarme con estas y regodearme con su sonido, con la sonoridad que produce cada una de ellas.
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