
(Matisse. Dance)
Intuía su cuerpo desnudo con las yemas de mis dedos.
Recorría con lentitud su perfil, intentando crear
una imagen en mi mente sólo con los movimientos
que mis dedos describían sobre su cuerpo.
Notaba cómo su cuerpo se estremecía;
cómo despertaba de un sueño agitado
por la calurosa noche de un Madrid de julio.
Nuestra respiración se acompasaba,
manteniendo una conversación que iba
al son de mis dedos en su piel.
Mis labios besaban su cuello con suavidad,
casi sin tocar su piel;
apenas un susurro debajo de su oreja.
En ese momento sabía que no existía otro universo;
el universo que formaban nuestros dos cuerpos.
3 comentarios:
Ima
sueños y caricias, muy recurrente, sera por el calor????.
Yo también estoy, leo, pero comento poco, ya ves....
petonicos, salaos.
y el universo en un corro, en un abrazo, en la palma de una mano...que bueno mezcla hacen los dedos y la piel de un cuerpo extraño...un saludo!!
En pocas palabras una gran carga de erotismo entre dos cuerpos que se aman. ¡qué me gusta eso!
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