lunes, 2 de febrero de 2009

Durmiendo con él



(bodegón. Botero)

No me atrevía a abrir los ojos.
La noche acababa y la manta oscura que me ocultaba se iba levantando, dando claridad a todo lo que me rodeaba. No era algo que yo pudiera evitar, y sin embargo, mis ojos se aferraban a esa oscuridad. Percibía la luz que entraba por las rendijas de la persiana; parecía que me estaba tocando la frente con dulzura y calor, avisando que era ya la hora.
Notaba su presencia acurrucado encima de mí. Se aferraba a un sueño tranquilo, después de una noche que empezó por la mañana del día anterior.
Teníamos un día con su noche para estar juntos; nuestras vidas se solaparon durante el transcurso de un instante, y no queríamos que ese momento dejara un hueco por vivir.
Quiero estar siempre contigo, le dije. Aunque siempre tiene un final, que puede variar, y que depende de nosotros
Sabía que terminaría pronto nuestro para siempre. Él se quedaría lejos de mi vida, y mi vida volvía a ser un camino lleno de espinas sin él, aunque sé que habría aprovechado cada instante a su lado.
Me tengo que ir, susurré… No sé si volveremos a vernos. El silencio se espesó. Sólo puedo decirte que mi vida está más llena de sentido ahora.

Desde el otro lado de la puerta de la habitación del hotel me confirmaron el fin con una voz grave, como de ultratumba; “Las siete y media, señor”.
Abrí los ojos; Allí estaba tumbado sobre mí:
“Amor en tiempos de Cólera”, Gabriel García Márquez.
Cerré de nuevo los ojos; durante unas horas fue la mejor compañía que había podido tener. En realidad, pensé, estaremos ya siempre juntos, aunque una biblioteca de palabras nos separe.

7 comentarios:

Alma dijo...

Desde luego, una buena lectura es aquella que es capaz de transportarte...

Besos salados

Pepe del Montgó dijo...

Esos son tus relatos que me gustan. Empiezo preguntándome cómo es que un hombre duerme con él y al final... Bueno, también podría haber sido otro y no pasa nada. "Otro" libro, claro está. Saludos

Sara dijo...

Ima
sin duda un libro es una buena compañia en una noche soltaria.
Espero que no agote la biblioteca...
besos.

tag dijo...

Buena compañia para pasar la noche, y tu relato, como siempre
de mis preferidos.

De este libro, a mi me llegó especialemte este parrafo :

" Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo, o por el accidente ridículo de que el uno se anticipara en público a lo que el otro iba a decir.....

Real como la vida misma.

Saludos

LU dijo...

Un buen libro es un excelente aliado, y García Márquez es un mago de las palabras.

Biquiños

MARIA UVAL dijo...

uno de los mejores amigos del hombre ( y la mujer).
el formato de tu blog, me recuerda el mío, qué bueno, me siento como en casa.

Miguel dijo...

Gracias Maria Uval. Estás en tu casa; pasa cuando quieras. Yo pasaré por la tuya, si no te importa.
Saludos