viernes, 24 de octubre de 2008

Ich liebe dich


(Tamara de Lempicka)

Ich liebe dich…
Me dijo.
De idiomas, los pocos que conocía, era de lejos. Así que su beso y sus palabras me dejaron mudo; sin una respuesta adecuada. Tampoco me dio oportunidad de balbucearle nada; la carrera que le llevó al tren, que ya en marcha, se alejaba, me dejó como un espantapájaros en medio del andén de la vía 3. Dirección… lejos de mí.
No hubo apenas palabras en nuestro encuentro. Signos, garabatos en las servilletas de los bares; aprendiz de profesor de palabras típicas…”caña, vino de rioja, servicios” Las tres palabras que yo sabía de inglés, y la buena intención de ella, consiguió el milagro de conocernos… Se llamaba Sylvia, y sus palabras ininteligibles, salían de una boca sensual, con los labios carnosos, y con la letra marcada.
Me pidió que fuera su guía, su acompañante; la enseñé todo lo que de Madrid me atraía. Algún museo, un paseo por el Retiro, un cuarteto de cuerda en la plaza Mayor; las cañas y el ambiente del Madrid nocturno, que le obligaba a mantener la sonrisa puesta, y el “ole” en los sitios más inadecuados.
Me obligó a bailar todo lo que no sé. Y lo que sé también. Hubo momentos en la noche que pasamos en vela, que ni me acuerdo de dónde me encontraba. Después, mucho tiempo después, sereno, localizaría lugares ocultos que mi mente borracha borró.
El paseo por la noche de Madrid, cogidos de la mano, hablando borrachos, sin entendernos, pero contentos, nos llevó hasta la puerta del sol; y de Sol a la calle Arenal. Quizá eran las cuatro de la mañana, porque Ginés estaba abierto ya, y completamos la noche con churros y chocolate.
Me dibujó la palabra hotel y un tren mientras yo pedía una ración calentita de churros.
Miré la servilleta… ¿no te irás?... una hora...las 8:00. Pero si nos acabamos de conocer; ella encogía los hombros…
La llevé al hotel, cogió la maleta y nos fuimos andando hasta la estación de Chamartín. No separaba mi mirada de su rostro redondo y con la piel blanca y suave.
Ya en el andén me dio aquel beso largo y sincero… y me dijo ich liebe dich.
Intenté localizarla. Pregunté en el hotel por su dirección, que resultó ser un parque en medio de Berlín. Quería ir allí, encontrarla. ¿Estás loco? Me decía mi padre. Con quince años no vas a ningún sitio… Pero es que es la mujer de mi vida, le dije.
Me apunté poco después a un curso de idiomas para principiantes. Lo primero que pregunté fue lo que significaban aquellas palabras que Sylvia me dijo al despedirse.
Pasaron años; tantos que yo mismo fui el padre de mi hijo de 15. A pesar de eso, de vez en cuando, daba un paseo de madrugada por Madrid, me tomaba un chocolate con churros, y pensaba qué largos son los recuerdos, sobretodo los que sólo duran una noche.

6 comentarios:

Alma dijo...

Mira que a mí siempre me han parecido difíciles y extrañas esas relaciones sin entenderse, pero existen y probablemente haya una larga conversación de miradas, digo yo...

Besos salados

eva dijo...

leer el título, y recordé un año que hice de alemán en la escuela de idiomas, no se me daba mal.

Esas relaciones, hay veces que salen bien, ya se sabe como es el amor

Besitos

Gattaca dijo...

En el amor todo es posible, yo estuve enamorada de un chico alemán que se llamaba Detlef, bueno, sonaba a sí, no tengo ni idea de si lo escribo bien, tendría que sacar sus cartas de la caja de zapatos para comprobarlo y no tengo intención de hacerlo. La verdad es que nos entendíamos muy bien sin saber nuestros respectivos idiomas, al final de la corta pero intensa historia de amor, los dos sabíamos palabras sueltas, él en español, yo en alemán, no como para una larga conversación de filosofía, pero bastantes para una bonita e intensa historia de amor.
Las manos, las sonrisas, las miradas, entienden todos los idiomas.

Besos, muchos que vamos con retraso;)

Tesa dijo...

A veces el corazón y el sexo dicen que sí
...y nuestra cabeza sabe, perfectamente, que es "que no"

Pepe del Montgo dijo...

De este relato, o recuerdo, me ha gustado mucho la forma de contarlo. Salvando los tópicos de la Puerta del Sol, en el resto, utilizas las palabras justas par seguiros como un "voiyeur"

ROSA DE CYAN dijo...

La última frase me ha tocado el alma. Quizás porque también tengo algún recuerdo como este...

Saludos.